Vienen las elecciones y es necesario que, como ciudadanos, conozcamos cómo funciona el gobierno en México. ¿Sabes qué significa que México sea una república representativa? ¿Sabías que los estados que componen nuestro país son libres y soberanos? ¿Que la democracia es el sistema político que rige México y que esta supone la vivencia de ciertos valores? Quédate a leer porque te vamos a compartir información y reflexiones que te pueden ayudar a entender mejor cómo nos gobernamos y, sobre todo, cuál es el papel que tenemos como ciudadanos.
Por qué debe importarnos conocer cómo nos gobernamos
Imagina que estás en un club de lectura. Hay un coordinador, elegido por los miembros, y varios integrantes. Cada inicio de mes, entre todos, se vota por el libro que se leerá, y, al final del mes, se reúnen para comentarlo. Se da por hecho que a todos les gusta la lectura, que se comprometen a leer el libro, y que se deben seguir las reglas para la discusión, como no interrumpir cuando alguien habla y respetar los puntos de vista diferentes.
¿Qué pasaría si un día llega un miembro del club y quiere hablar de otro libro distinto al acordado? ¿O si está interrumpiendo constantemente a quien habla? ¿O si nadie habla porque no leyeron? ¿Y si el coordinador no somete a votación el próximo libro e impone el que él quiere leer? Pues imagina que algo así pase con nuestro gobierno, que se rige bajo una democracia. ¿Qué pasa cuando los ciudadanos rompen las reglas, no participan, o no votan? ¿Cuando los legisladores imponen su criterio sin considerar los mecanismos de representación? ¿Cuando se intenta limitar la libertad de quienes piensan diferente? ¿O cuando quienes ejercen el poder dejan de respetar las reglas que establecen los límites a su actuación?
Como ciudadanos debemos conocer “las reglas del juego”, es decir, del sistema político mexicano, así como las características de la democracia, que es la forma de gobierno que nos rige en México. Si no conocemos estas reglas, difícilmente podremos identificar cuando algo no está funcionando bien y, por tanto, tampoco podremos pedir cuentas o exigir que se respeten los principios, derechos y libertades que hacen posible la convivencia democrática. El mismo concepto de la democracia implica que la ciudadanía pueda conocer, evaluar y controlar el ejercicio del poder.
Sistema político mexicano
La forma en cómo nos gobernamos está claramente establecida en la Constitución, en el artículo 40, que dice que México es una “República representativa, democrática, laica y federal” [1]. A continuación explicamos qué quiere decir cada término:
- Es una república porque a diferencia de las monarquías, donde quien gobierna llega al poder por herencia y el cargo es vitalicio, los ciudadanos elegimos al Jefe de Estado mediante el voto, y el cargo tiene una duración determinada [2].
- Es representativa porque los gobernantes (los representantes) ejercen el poder político en nombre y representación de los miembros de la sociedad (los representados). Sería imposible que los 126 millones de mexicanos que somos pudiéramos ejercer la autoridad. Los gobernantes reciben su legitimidad de los ciudadanos y deben ejercer sus funciones dentro de las reglas establecidas. La representación implica que los representantes: 1) son sensibles a las demandas de sus representados, 2) deben ser responsables de sus acciones y 3) son susceptibles de ser destituidos [3].
- Es democrática porque en este sistema de gobierno el pueblo es quien tiene el poder (tiene la soberanía), elige a sus gobernantes, y estos tienen la obligación de gobernar de acuerdo con los intereses de los ciudadanos. En una democracia representativa, la participación de los ciudadanos no se reduce solo a votar: también implica ejercer libertades, participar en los asuntos públicos, informarse y exigir cuentas a quienes ejercen el poder [4].
- Es laica porque el Estado mexicano mantiene una separación respecto de las iglesias y no adopta una religión oficial. Esto no significa que las personas deban dejar sus convicciones religiosas fuera de la vida pública, sino que el Estado debe garantizar la libertad religiosa y mantener su autonomía frente a las distintas confesiones [5].
- Que sea federal significa que está constituida en “un arreglo institucional que se distingue por la división de poderes entre un gobierno federal y los gobiernos de los estados miembros” [6]. Estos últimos, según la Constitución, son libres y soberanos, sin embargo, existen materias y facultades que corresponden a la Federación [7]. Los estados tienen ciertos ámbitos sobre los que pueden legislar en forma autónoma.
De lo anterior hay un punto importante a subrayar. Cuando se habla de la soberanía del pueblo, ¿de qué se habla? El artículo 39 de la Constitución señala: “La soberanía nacional reside esencial y originariamente en el pueblo. Todo poder público dimana del pueblo y se instituye para beneficio de este”.
La palabra soberanía se refiere, en términos generales, a la autoridad suprema. Dicho de manera sencilla: en nuestro sistema constitucional, el poder público encuentra su origen y su legitimidad en el pueblo. Pero, como veíamos al hablar de la representatividad, sería prácticamente imposible que todos los ciudadanos ejerciéramos directamente y de manera permanente las funciones de gobierno. Por eso elegimos representantes. Esto no significa que, una vez elegidos, los gobernantes puedan hacer lo que quieran. Su actuación está limitada por la Constitución y las leyes y debe orientarse al bien público. Además, en una democracia, la ciudadanía cuenta con mecanismos para participar, informarse, evaluar y controlar el ejercicio del poder.
La forma en que el pueblo ejerce su soberanía a través de los Poderes de la Unión, que son el Legislativo, el Ejecutivo y el Judicial, según lo estipula el artículo 41 de la Constitución. Ya hemos hablado en otros blogs sobre las funciones de cada uno de estos poderes (consúltalos: blog 1 y blog 2), por eso, de forma general exponemos a continuación cómo están conformados:
Y la democracia, ¿con qué se come?
Escuchamos con frecuencia que nuestra forma de gobierno es una democracia, pero ¿sabemos exactamente que implica esto? El Diccionario Jurídico Mexicano la define como “el sistema en que el pueblo en su conjunto ejerce la soberanía y, en nombre de la misma, elige a sus gobernantes” y señala, entre otros rasgos de la democracia liberal, la elección de los gobernantes por los gobernados, la separación o colaboración de poderes, la garantía de los derechos y libertades fundamentales y el pluralismo político [8].
Pero la democracia es mucho más que ir a las urnas cada cierto número de años. Para que pueda funcionar necesita determinadas condiciones, prácticas y valores que deben estar presentes en la vida pública. El Faro Democrático, elaborado por el Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM y el INE, identifica varios atributos fundamentales de la democracia, y son [9]:
Competencia. Debe existir una competencia real entre distintas personas, grupos y proyectos políticos. Esto significa que los ciudadanos deben contar con diferentes opciones entre las cuales elegir, y que quienes participan en una contienda deben hacerlo bajo condiciones de equidad, sin tener ventajas indebidas y sin usar recursos ilícitos pues así la competencia dejaría de ser verdaderamente democrática.
Participación y ciudadanía. La democracia necesita ciudadanos que participen, no solo con el voto. Ser ciudadano implica informarse, expresar opiniones, organizarse, asociarse, participar en los asuntos públicos. Sin participación ciudadana, la democracia pierde sentido.
Legitimidad y legalidad. Para que una autoridad sea democrática debe haber llegado a él mediante procedimientos legítimos y ejercer el poder conforme a las reglas establecidas. Por eso se habla de una legitimidad de origen, relacionada con la manera en que se obtiene el poder, y de una legitimidad vinculada al desempeño, relacionada con la manera en que se ejerce.
Pluralismo, libertad y diversidad. El pluralismo reconoce que las personas pueden tener distintas opiniones, valores, preferencias e ideologías. La libertad permite expresar esas diferencias y participar en la vida pública, mientras que la diversidad reconoce que una sociedad está formada por personas con experiencias, culturas y características diferentes. La democracia necesita que esas distintas voces puedan estar presentes en la discusión pública y que nadie pierda sus derechos por pensar diferente.
Tolerancia y solidaridad. La tolerancia significa reconocer que todos tienen derecho a expresar sus opiniones y defender sus ideas, aunque no todos estén de acuerdo con ellas. Asimismo, la democracia también requiere solidaridad: ir más allá de tolerar al otro y buscar soluciones a los problemas que dificultan la vida de los demás, aunque no nos afecten a nosotros.
Transparencia, control y rendición de cuentas. En una democracia, quienes gobiernan no deben ejercer el poder de manera opaca. La ciudadanía necesita conocer qué decisiones toman sus autoridades, por qué las toman y qué resultados obtienen. La transparencia permite que los ciudadanos evalúen el desempeño de sus representantes y ejerzan control sobre ellos. La rendición de cuentas implica que quienes gobiernan informen, expliquen y justifiquen sus decisiones y que existan mecanismos para corregir o sancionar actuaciones indebidas.
A pesar de que México se precia de ser una democracia, en la práctica no se ha vivido plenamente. En varios periodos de su historia nuestro país ha tenido un gobierno autoritario. Algunos elementos determinantes en el proceso a ser un país más democrático han sido, por ejemplo, las reformas electorales (en 1977, 1990 y 1996), a partir de una de las cuales se creó el Instituto Federal Electoral (IFE), hoy Instituto Nacional Electoral (INE). La creación de este organismo fue un parteaguas para tener elecciones libres, así como resultados certificados y reconocidos por la sociedad y por los actores políticos [10].
Las reformas también favorecieron condiciones para una mayor competencia política y para el desarrollo de un sistema plural de partidos. Junto con las instituciones electorales, otros actores —como los organismos autónomos, las organizaciones de la sociedad civil, los medios de comunicación y una ciudadanía más participativa— han contribuido al proceso de democratización del país y han funcionado como contrapesos en la dinámica política [11].
Conclusión
Conocer cómo nos gobernamos no es un asunto solo para abogados, politólogos o especialistas. Nos afecta a todos. Las decisiones de quienes ocupan los distintos cargos públicos tienen consecuencias concretas en nuestra vida: en la seguridad, la educación, la economía, la salud, las oportunidades de trabajo y en muchas otras cuestiones que forman parte de nuestra vida cotidiana.
Por eso, cuando se acercan las elecciones, nuestro papel como ciudadanos no debería limitarse solo a preguntarnos “¿por quién voy a votar?”. Antes de llegar a esa pregunta conviene hacernos muchas otras: ¿qué propone cada candidato o partido?, ¿qué ha hecho antes?, ¿cómo piensa ejercer el poder?, ¿respeta las reglas democráticas?, ¿reconoce a quienes piensan diferente?, ¿está dispuesto a rendir cuentas?, ¿sus propuestas son viables?
Votar es importante, pero requiere que nos informemos. Y participar en democracia no termina el día de la elección. Después de votar seguimos siendo ciudadanos: podemos observar lo que hacen nuestros representantes, pedir información, participar en nuestra comunidad, expresar nuestras opiniones, organizarnos y exigir que las autoridades cumplan con sus responsabilidades.
Por eso, de cara a las próximas elecciones, vale la pena comenzar por lo más básico: entender cómo nos gobernamos. Porque conocer las reglas del juego es el primer paso para poder participar en él y, cuando sea necesario, exigir que esas reglas se respeten.
Fuentes:
[1] Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, https://www.diputados.gob.mx/LeyesBiblio/pdf/CPEUM.pdf
https://www.diarioconstitucional.cl/temas-civicos/republica
[3] https://www.nuevarevista.net/proposito-de-la-representacion-en-democracia/
[4] http://www.cursosinea.conevyt.org.mx/cursos/vaco/contenido/revista/vc18r.htm
[6] https://archivos.diputados.gob.mx/Centros_Estudio/Cesop/Comisiones/d_federalismo.htm
[8] http://problemassocialesmexico.rua.unam.mx/U4-Tema1.html
[9] https://farodemocratico.juridicas.unam.mx/los-atributos-de-la-democracia/#tri-tema-3
[10] https://farodemocratico.juridicas.unam.mx/la-democracia-en-mexico/#tri-tema-7
[11] Ibid.
