Viajar de la periferia al centro de la ciudad para trabajar es hoy una tendencia en nuestras ciudades; el tráfico aumenta en las avenidas importantes, los servicios públicos encarecen y escasean cuanto más vives en la periferia de la ciudad. Todo esto es una realidad, ¿pero es reversible? ¿Hay soluciones en México? Tenemos una buena noticia y una mala: la buena es que sí, el Maestro José Antonio Torre, presidente de la Comisión de Desarrollo Sostenible del Consejo de Nuevo León y director del Centro para el Futuro de las Ciudades del Tecnológico de Monterrey, nos compartió un caso de éxito en la zona metropolitana de Monterrey. ¿Y la mala? Que vamos muy lento y no nos damos cuenta del elefante blanco urbano.
En la primera parte de este blog analizamos lo anterior, esta vez hablaremos de las propuestas del Mtro. José Antonio Torre ante estas problemáticas. El ponente expuso todo esto en una mesa de tesis, evento convocado por la Arquidiócesis de Monterrey y coordinado por ConParticipación, el cual se llevó a cabo el 25 de abril del presente año [1].
Caso Distrito Tec
El proyecto Distrito Tec (o “distritotec”, como lo denominan sus creadores), surgió a raíz de una tragedia: en 2010, dos estudiantes, Jorge y Javier, fueron asesinados dentro del campus del Tecnológico de Monterrey (en esa ciudad) [2]. El Mtro. Torre explicó que a partir de ese hecho la universidad enfrentó un dilema: mudarse a una zona más segura o trabajar con vecinos y autoridades para transformar las condiciones del lugar que rodeaba al campus.
En 2013, cuando iniciaron ese esfuerzo, realizaron un análisis profundo de la zona. Descubrieron que el área del Distrito Tec:
- estaba ubicado en el centro de la ciudad,
- había perdido el 24% de su población entre 2000 y 2010,
- el 36% de las viviendas estaban deshabitadas, y
- era un territorio con un nivel muy alto de abandono.
Cuando llevaron esta información al gobierno del estado de Nuevo León, recordó que la reacción fue de sorpresa. No había conciencia de que esto estuviera ocurriendo. El abandono, explicó, tiene consecuencias claras: genera más abandono, suciedad, inseguridad y, finalmente, violencia.
Por eso, desde el inicio el objetivo del proyecto fue claro: recuperar población, lograr que las personas regresaran a vivir al Distrito Tec. Este enfoque, señaló Torre, se compartió con vecinas y vecinos de la zona. Aunque muchos sabían que había casas abandonadas, no eran plenamente conscientes del deterioro generalizado. El trabajo conjunto permitió avanzar hacia un plan parcial de desarrollo urbano, aprobado en 2015 y actualizado en 2023. Los planes, subrayó, deben evolucionar junto con el territorio y la sociedad.
Destacó también que los planes urbanos en nuestras ciudades, en muchos de los casos:
- Llevan 30 o 40 años sin actualizarse.
- Esto hace imposible responder a los retos actuales.
- La regulación, dijo, debe adaptarse, transformarse y dar respuesta a las nuevas realidades.
Narró cómo diseñaron el parque Valle Primavera en colaboración directa con vecinas y vecinos. Aunque el proceso fue más largo que si se hubiera encargado a un despacho, el resultado fue un espacio con vida. Dijo que si se visita hoy el parque está en mejores condiciones que el día de su inauguración, gracias al fuerte involucramiento de la comunidad en su diseño y cuidado [3].
El parque Valle Primavera, junto con otros tres desarrollados en el Distrito Tec, fue resultado del trabajo entre el municipio, el Tecnológico de Monterrey y la ciudadanía. Fueron concebidos como espacios para el encuentro, la seguridad, el arte y el esparcimiento. Como explicó el Maestro Torre, el arte también cumple un papel fundamental como vehículo de comunicación.
El Censo de 2020 confirmó lo que ya intuían: mientras Monterrey creció apenas un 0.6%, el Distrito Tec creció un 56%.
Cuando el Maestro José Antonio Torre y su equipo vieron por primera vez los datos de crecimiento poblacional en el Distrito Tec, pensaron que se trataba de un error. Sin embargo, los datos eran reales y mostraban un cambio significativo en la zona:
- Se construyó un 27% de nueva vivienda, a pesar de que el Tecnológico de Monterrey no edificó por cuenta propia.
- Lo que hicieron fue generar demanda a través de un nuevo marco regulatorio que habilitó la construcción de 2 300 nuevas unidades.
- La vivienda desocupada, que en 2010 representaba el 36% del total, bajó a solo 9% en 2020.
- Es decir, se ocupó el 70% de lo que antes estaba vacío.
Este resultado, como señaló el Maestro Torre, es una muestra clara de que sí hay personas dispuestas a vivir en las zonas centrales, siempre y cuando existan las condiciones adecuadas. Las ciudades ofrecen servicios, empleo, transporte, salud. Lo que faltaba era una vivienda accesible. Cuando las personas regresan, también regresan los comercios y el empleo. Así se rompe el círculo vicioso del abandono y se genera un círculo virtuoso de revitalización urbana.
El Centro para el Futuro de las Ciudades
El proyecto ha sido reconocido internacionalmente como una buena práctica de transformación urbana. Es una muestra, dijo el Maestro Torre, de que el futuro de nuestras ciudades no está escrito y que se puede cambiar el rumbo en poco tiempo. Comenzaron en 2013, se aprobó el primer plan parcial en 2015, y ya en 2020 hubo resultados medibles.
Explicó que desde el Centro para el Futuro de las Ciudades, buscan impulsar transformaciones como esta. Se trata de un centro de pensamiento y acción del Tec de Monterrey, enfocado en generar conocimiento y soluciones para entornos urbanos sostenibles, humanos y prósperos. Su objetivo es promover transformaciones estructurales que mejoren la calidad de vida urbana en México. Actualmente, mencionó, el Centro trabaja también en otras ciudades, no solo como instancia investigadora, sino como socio activo de gobiernos y comunidades [4].
Innovación tecnológica y participación ciudadana
Además, indicó que están desarrollando una plataforma de simulación de movilidad con la Universidad de Toronto y el Consejo Nuevo León, con apoyo de Fundación FEMSA. Esta herramienta, una de las más avanzadas del mundo, permitirá planear el desarrollo urbano y la movilidad al mismo tiempo, entendiendo que el problema no se resuelve con más camiones o metros, sino con más personas viviendo cerca de donde trabajan y estudian.
¿Es cierto que las ciudades deben ser de 15 minutos?
Un concepto inspirador, dijo, es el de la ciudad de 15 minutos. Es decir, que las personas puedan acceder en ese rango de tiempo —a pie o en transporte público— a servicios esenciales como trabajo, salud, educación y recreación. Explicó que en el pasado las ciudades giraban en torno a una plaza central donde todo estaba cerca, pero el automóvil cambió esa lógica, alejando servicios y dispersando a las personas.
Quienes más necesitan esta cercanía son las personas en situación de vulnerabilidad. Ejemplificó el caso de García, municipio que pasó de 30 000 a 500 000 habitantes en 40 años, pero con pocos empleos, escuelas y hospitales. García no se diseñó con la lógica de una ciudad de 15 minutos. Hoy urge intervenir para crear una ciudad que sí ofrezca servicios básicos accesibles.
¿Esto cómo afecta a los niños?
En su mensaje final, Torre invitó a reflexionar desde la perspectiva de la infancia. En las periferias, explicó, hay un fenómeno preocupante: el abandono de viviendas va acompañado de un proceso de desintegración familiar. Por la lejanía y la falta de servicios, muchas niñas y niños terminan viviendo con abuelas o tías, y así se fragmenta el núcleo familiar.
Por eso eligieron hablar de la infancia: porque ahí es donde más urge actuar. No se puede esperar. Las condiciones actuales de muchos niños en la periferia son de clara desventaja y requieren una respuesta inmediata.
Hacia una ciudad más justa
Ante la pregunta de qué hacer ante esta problemática, la respuesta según lo expuesto por el Mtro. Torre es que tenemos que construir más viviendas en zonas centrales con servicios ya existentes. También planear adecuadamente las periferias donde hoy se concentra el empleo, para que se conviertan en verdaderas ciudades de 15 minutos.
Lo que ocurrió en el Distrito Tec nos deja una enseñanza: es posible revertir el abandono urbano, reconstruir la comunidad, y transformar el entorno cuando hay voluntad política, vecinal y empresarial. El Maestro José Antonio Torre nos mostró que con planeación, participación ciudadana, y regulación adecuada, las personas regresan a vivir a las zonas centrales, los espacios se llenan de vida, y el círculo vicioso del abandono se convierte en un círculo virtuoso.
Pero si miramos objetivamente lo que ocurre en nuestras ciudades, vamos lento. Seguimos atrapados en una lógica urbana que expulsa a las familias a las periferias, donde los servicios escasean, la movilidad se complica, y la infancia crece en condiciones de desventaja. Desde ConParticipación le exigimos a autoridades, ciudadanos, universidades, sector privado: no basta con imaginar una ciudad más humana, hay que construirla.
Promover vivienda accesible en zonas con servicios, planear ciudades compactas y pensar desde la infancia no son solo ideas con perspectiva de urbanidad, son decisiones que definirán el futuro de nuestras familias y de nuestras ciudades. El momento de cambiar el rumbo es ahora.
ConParticipación
Fuentes:
[1] Mesa de tesis “Retos y oportunidades de la zona metropolitana de Monterrey”, 25 de abril de 2025, en: https://www.youtube.com/watch?v=Huc3G-Z-z1Y .
[2] https://forbes.com.mx/rememoran-15-anos-de-lucha-colectiva-tras-asesinato-de-estudiantes-del-tec-de-monterrey-por-militares/
[3] https://distritotec.tec.mx/es/proyectos/parque-valle-primavera
