¿Es nuestra ciudad un espacio de encuentro y solidaridad? ¿Estamos construyendo ciudades que nos permitan vivir con esperanza, o ciudades que expulsan o relegan a personas vulnerables? ¿Qué futuro estamos diseñando para los niños, para las familias y para nosotros mismos en las ciudades de México? Hacernos estas preguntas es urgente y necesario para comprender los desafíos que enfrentamos como sociedad, y para orientar nuestras acciones hacia un desarrollo urbano justo y sostenible. 

Tuvimos la oportunidad de escuchar una ponencia que abarcó todos estos temas, y que se tituló “Retos y oportunidades de la zona metropolitana de Monterrey”. Fue impartida por el Maestro José Antonio Torre, presidente de la Comisión de Desarrollo Sostenible del Consejo de Nuevo León y director del Centro para el Futuro de las Ciudades del Tecnológico de Monterrey. El ponente tiene también una maestría en Administración por la Universidad de Harvard [1]. 

El Maestro Torre recordó que la ciudad debía ser un lugar de encuentro, de cuidado y de solidaridad, un espacio donde cada persona tuviera su lugar y pudiera mirar al futuro con esperanza. En esta primera parte del blog hablaremos del análisis urbano que expuso, en particular de la zona metropolitana de Monterrey, situación que también se replica en todas las ciudades del país.

La pregunta crucial que el ponente puso sobre la mesa fue: ¿sabemos gestionar bien las ciudades? ¿Vivimos en espacios que nos acercan, que nos den esperanza al futuro?

La Zona Metropolitana de Monterrey y las ciudades de México

En México, el 80 % de la población vive en ciudades. Contamos con 15 zonas metropolitanas con más de un millón de habitantes, entre las cuales se encuentran la zona metropolitana de Monterrey, que supera los cinco millones. Además, hay 74 ciudades con más de medio millón de habitantes. En total, 82 millones de personas viven concentradas en solo 74 puntos del país.

Caso Monterrey  

    1. Población

    El Maestro analizó lo que ocurre en la zona metropolitana de Monterrey. Presentó información de un estudio realizado por el Centro para el Futuro de las Ciudades sobre 70 ciudades mexicanas. Entre 1990 y 2020, la población de la zona metropolitana pasó de 2.7 millones a 5.3 millones de habitantes; es decir, en tres décadas la población prácticamente se duplicó.

    En un análisis por zonas [2] vemos que la periferia absorbió gran parte del crecimiento, mientras que la zona central de la ciudad perdió habitantes. El 35 % del territorio construido de la zona metropolitana estaba perdiendo población. Como analogía señaló que si el 35 % de una casa quedara vacío o deteriorado, sería un problema; en una ciudad esta pérdida de vida en su centro también lo era.

    Mapa de cambio poblacional en la zona metropolitana de Monterrey de 1990 al 2020. Fuente: https://ciudadfinita.mx/problematica#expansion-urbana. 

    Lo más llamativo es que en esa zona central se encuentran las tres líneas del Metro, la universidad pública más importante, los hospitales más relevantes y la mayor parte de los equipamientos estratégicos. Sin embargo, ahí ya no vive la gente. El centro se vacía  mientras las periferias se expanden. 

    1. Desconexión entre vivienda y empleo

    Además, el empleo está concentrado en esta misma zona central. Casi el 42 % del empleo de la zona metropolitana se encuentra entre Monterrey y San Pedro, pero la gente que trabaja ahí ya no vive en tales municipios, explicaba el Maestro Torre. Esto genera un alto costo de movilidad, traslados largos y mucho tráfico. El problema del tráfico cotidiano tiene una causa estructural: la desconexión entre dónde vivían las personas y dónde estaban sus trabajos.

    Mapa del número de empleos en la zona metropolitana de Monterrey en el 2023. Fuente: https://ciudadfinita.mx/problematica#empleo.

    1. Infraestructura sin planeación urbana

    Por ejemplo, cuando se construyeron las líneas 1 y 2 del metro, junto con la Ecovía, se esperaba que beneficiara a muchas personas. Sin embargo, en un radio de 800 metros alrededor de esas líneas, en este momento viven 122 000 personas menos que cuando fueron inauguradas. Es decir, las grandes infraestructuras de movilidad no están siendo aprovechadas como se pensaba.

    El Maestro resaltó que construir infraestructura no garantiza que funcione, si no se acompaña de una planeación urbana que permita que las personas vivan cerca de esas estaciones y puedan acceder fácilmente a servicios, educación, empleo o salud. Las inversiones públicas que se hicieron en su momento con recursos de todos, en otras palabras, no estaban cumpliendo su propósito.

    La ciudad debe ser un espacio donde el transporte público conecte a las personas con los lugares a donde requieren movilizarse, en donde vivir cerca de una estación del metro no sea un privilegio, sino una posibilidad real para las familias trabajadoras. 

    1. Infancia 

    Un ejemplo concreto para entender los efectos de esta dinámica se encontró en el desarrollo de los niños. En los municipios centrales de la zona metropolitana de Monterrey vive el 40 % de los niños, pero en esa misma zona se concentra el 74 % del equipamiento orientado a la niñez: clínicas de salud, guarderías, preescolares, escuelas primarias y parques. Por otro lado, en los municipios periféricos, donde vive el 60% de ellos, solo se encuentra el 26% de estos servicios. Es decir, la mayoría de los niños viven donde hay menos servicios para ellas y ellos.

    Mapa del porcentaje de la población total entre 0 a 5 años en la zona metropolitana de Monterrey. Fuente: https://ciudadfinita.mx/problematica#empleo.

    Injusticia urbana y desplazamiento

    Este desplazamiento de familias con menores recursos hacia las periferias representa una gran injusticia urbana. ¿Por qué? Porque precisamente eran estas familias quienes más dependían de los servicios que ofrecía la ciudad, particularmente los servicios públicos, que en la mayoría de los casos se encuentran en las zonas centrales. En Monterrey, por ejemplo, los hospitales públicos de mayor capacidad, la universidad pública más importante, y los equipamientos urbanos clave están en el centro. Sin embargo, quienes más los necesitaban vivían cada vez más lejos.

    Según el Mtro. José Antonio Torre, todo este escenario  —el abandono del centro, el crecimiento descontrolado en las periferias, la concentración del empleo, la ineficacia de las infraestructuras públicas, la expulsión de las familias vulnerables a zonas alejadas y la precariedad en la infancia— representa un lastre para el futuro como ciudad. Además, el costo de llevar infraestructura a estas zonas periféricas es altísimo. Irónicamente, sería mucho más económico y sostenible revertir esta dinámica y facilitar el regreso de estas personas a las zonas centrales. Sin embargo, ese costo aún no se entendía como sociedad.

    De acuerdo con el Consejo Nacional de Población (CONAPO) para el 2040 la zona metropolitana de Monterrey tendrá 7.5 millones de habitantes y si seguimos con esta misma lógica urbana, ¿qué pasará con la movilidad? ¿Qué pasaría con los niños? ¿Qué sucederá con los servicios básicos que necesitan las personas en las periferias? Esta no era una predicción futura: era una realidad que ya vivían miles de personas todos los días. Para muchas familias, especialmente en las orillas de la ciudad, el drama era cotidiano.

    El problema no es solo de Monterrey

    La pregunta inevitable era si esto pasaba solo en Monterrey, comentó Torre. La respuesta era que no. Esta misma dinámica se repite en muchas ciudades de México. Por ejemplo, en Guadalajara, entre 2000 y 2020, la población creció 28 %, pero el 27 % del territorio central perdió habitantes. En la Ciudad de México, la población aumentó 17 %, y al mismo tiempo el 26 % del centro perdió población. Casos similares se observaron en San Luis Potosí, Hermosillo, Mazatlán, Saltillo, Veracruz, Tampico, León, Mexicali, entre otros.

    Este patrón —la expulsión hacia las periferias y el abandono del centro— es una constante en la evolución de las ciudades mexicanas. Y es especialmente preocupante porque quienes son expulsados, en gran medida, son familias trabajadoras de escasos recursos. Esta dinámica representa un freno al desarrollo nacional. El costo económico, social y ambiental que se pagaba por esto es altísimo y, en muchos casos, silencioso.

    Aunque todos sentimos el tráfico o vemos las largas filas en el transporte público, pocas veces entendemos que todo esto es consecuencia directa de una forma desordenada y excluyente de hacer ciudad. Incluso muchas de las soluciones que se proponen para enfrentar estos retos no van al origen del problema. Seguimos pensando en cómo mover a la gente desde lejos, cuando deberíamos preguntarnos por qué viven tan lejos en primer lugar. Deberíamos estar enfocados en cómo lograr que más personas puedan vivir cerca de donde están los servicios, las escuelas, los parques, los hospitales, las estaciones del metro.

    Finalmente, el Maestro Torre señaló un factor estructural: la zona metropolitana de Monterrey estaba compuesta por 16 municipios, cada uno con su propio gobierno. Esta fragmentación democrática dificulta naturalmente la posibilidad de coordinar soluciones eficaces. Cada municipio tiene sus prioridades, y muchas veces la lógica metropolitana se diluye.

    ¿Cuáles son las posibles soluciones que ves hasta ahora? ¿Habrá un caso de éxito ante estos problemas o estamos destinados al fracaso social, en cuanto a  vivienda, y movilidad? Pues para sorpresa de todos el Maestro José Antonio Torre nos presentó las soluciones y un caso de éxito en la zona metropolitana de Monterrey. ¡No te las puedes perder en la siguiente parte de este blog! 
    ConParticipación

    Fuentes:
    [1] Mesa de tesis “Retos y oportunidades de la zona metropolitana de Monterrey”, 25 de abril de 2025, en: https://www.youtube.com/watch?v=Huc3G-Z-z1Y
    [2] https://ciudadfinita.mx/