Patrick Harvie, parlamentario escocés y miembro del Partido Verde, ha propuesto una enmienda a la ley de «suicidio asistido» en Escocia, la cual busca penalizar hablar o sostener una discusión sobre la prevención del suicidio en ciertas áreas públicas. El cambio legal propuesto crearía una «zona de exclusión» alrededor de cualquier edificio donde pueda tener lugar un suicidio asistido. La enmienda penalizaría cualquier intento de «influenciar» la decisión de una persona, lo cual incluiría tanto conversaciones de prevención con un familiar, como la exhibición de un cartel de una organización benéfica contra el suicidio [1].

Esta medida ha generado preocupación por la libertad de expresión y se considera un eco de la ley de «zonas de exclusión» que ya existe en Escocia para los centros de aborto, la cual prohíbe que se influencie a una persona en radio de 200 metros de dichas instalaciones. Recordemos el caso de una abuela de 75 años quien fue arrestada bajo esa ley por ofrecer pacíficamente una conversación consensuada. Lois McLatchie Miller, de ADF International, criticó fuertemente la propuesta, declarando que «es impensable que a los escoceses se les prohíba en ciertas calles ofrecer esperanza y alentar a alguien a elegir la vida, no el suicidio» [2].

ADF International argumenta que la vaga propuesta podría impactar de forma negativa las conversaciones privadas y el apoyo que se ofrece a personas vulnerables. Cuestionan cómo esto podría afectar a los familiares que buscan convencer a algún ser querido de que «no es una carga, sino un miembro valioso de la familia». Además, señalan que el principio de una «zona de exclusión» que censura el discurso, una vez aprobado para un tema, puede multiplicarse fácilmente a más asuntos [3].

La vida humana tiene un valor inherente y debe ser respetada desde su inicio hasta su muerte natural. Por consiguiente, no puede existir un supuesto «derecho» a eliminar algo que siempre es valioso y digno. Abrir la puerta a la eutanasia legal lleva a una pendiente que poco a poco termina convirtiéndola en una imposición o la única opción que se ofrece, y además, se puede llegar a extremos como el que vemos en Escocia, donde se castiga a las personas que intenten dar esperanza a quienes piensa en la eutanasia como opción.

ConParticipación 

Fuentes: 

[1] https://adfinternational.org/news/scotland-buffer-zones-assisted-suicide

[2] Ibid. 

[3] Ibid.