En Canadá, el Colegio de Médicos de Quebec propuso legalizar la eutanasia para bebés que nazcan con enfermedades graves, malformaciones severas o síndromes que les generen sufrimientos insoportables y sin posibilidad de supervivencia. Hasta ahora, los padres solo pueden solicitar la suspensión de tratamientos médicos en casos extremos, pero la nueva medida busca permitir una intervención activa para acelerar la muerte de los menores. Esta propuesta no se había presentado anteriormente en ningún país de América, y solo existe un antecedente legal similar en los Países Bajos, lo que ha reavivado un intenso debate ético y social [1].

La eutanasia en Canadá se ha expandido rápidamente desde su legalización en 2016, cuando poco más de 1 000 personas optaron por ella. Para 2023 la cifra alcanzó 15 343 casos, equivalentes al 4.7 % de todas las muertes registradas en el país. Lo que comenzó como un recurso limitado a adultos en fase terminal se amplió a pacientes con condiciones médicas graves aunque no mortales, y actualmente un comité parlamentario analiza también la posibilidad de abrir el acceso a menores de edad bajo ciertas condiciones [2]. 

Una vez que se rompe el principio de respeto a la vida y de centrar los esfuerzos médicos en aliviar el dolor y tratar la enfermedad, se abre la puerta a que cada vez se amplíen más las circunstancias para justificar la muerte. Lo que inició como una medida excepcional para adultos en fase terminal hoy se plantea incluso para bebés con malformaciones o enfermedades graves, convirtiendo el derecho a la vida en una variable relativa y sujeta a criterios de utilidad. Lamentablemente vemos que se empieza a considerar como un “acto ético” la eliminación de la vida de quienes “ya no la merecen” por su situación o contexto.

ConParticipación

Fuentes:

[1] https://esrt.space/actualidad/562485-proponer-expandir-eutanasia-menores-pais-occidental

[2] Ibíd.