El 21 de marzo del presente año la Junta Médica del Estado de Alaska declaró a la legislatura estatal que se opone a los tratamientos hormonales y quirúrgicos para la disforia de género en menores de edad. Lo anterior debido a que no existe suficiente evidencia sobre los beneficios a largo plazo y que los riesgos de daños son irreversibles [1].
Es importante mencionar que Alaska es de los pocos estados que hoy en día no han protegido legislativamente a los menores de edad de los procedimientos de transición de género [2].
Jamie Allard, representante de Alaska, presentó en 2024 un proyecto de ley (HB 338) que crearía responsabilidad civil por afecciones o lesiones sufridas como resultado de algún procedimiento de transición de género realizado a algún menor de edad. Este proyecto nunca fue sometido a votación en la Cámara de Representantes. En la actual sesión legislativa, de acuerdo con el Anchorage Daily News (ADN), no se presentó alguna iniciativa de ley que afecte a los procedimientos de transición de género para menores [3].
Este caso se suma al de otros países, provincias y estados que han optado por no utilizar medicamentos o cirugías para menores de edad que sufren confusión en su identidad sexual debido a las graves consecuencias irreversibles que pueden generar, tanto psicológicas como físicas. Es necesario que muchos más estén abiertos a las investigaciones y recomendaciones de expertos para dar marcha atrás a estos tratamientos que arriesgan la salud.
ConParticipación
Fuentes:
[2] Ibid.
[3] Ibid.