Un estudio publicado en la revista JAMA revela que la falta de sueño en adolescentes es una tendencia en aumento: el porcentaje de jóvenes que duerme siete horas o menos creció del 68.9% en 2007 al 76.8% en 2023. Entre los principales factores se encuentran el uso excesivo de dispositivos electrónicos, la presión académica y los horarios escolares tempranos, sumados a cambios biológicos propios de la adolescencia que dificultan dormir temprano. Especialistas coinciden en que los jóvenes necesitan más de nueve horas de sueño para un desarrollo físico, emocional y cognitivo adecuado [1]. 

Las consecuencias de este déficit van mucho más allá del cansancio: incluyen dificultades de concentración, irritabilidad, síntomas depresivos y mayor riesgo de enfermedades a largo plazo como obesidad, diabetes y problemas cardiovasculares. Ante este panorama, los expertos recomiendan a las familias establecer horarios regulares de sueño, limitar el uso de pantallas por las noches y mantener una comunicación abierta con los adolescentes sobre sus niveles de estrés, reconociendo el descanso como una necesidad básica para su desarrollo saludable [2]. 

El sueño es una necesidad básica para el desarrollo mental, físico y social de la persona; por ello, debe tratarse como una prioridad en las políticas públicas dirigidas a los jóvenes. Uno de los factores por los que este sector duerme cada vez menos es la adicción a la tecnología y a las redes sociales, potenciada por la necesidad de pertenencia propia de esta edad. Para mejorar la calidad de vida de los jóvenes, es indispensable implementar un seguimiento de salud mental en las familias y las escuelas que monitoree sus horas de descanso.

ConParticipación

Fuentes:

[1] https://siete24.mx/mexico/dormir-menos-un-riesgo-creciente-para-los-adolescentes/

[2] Ibid.