Jim Demers, residente en Columbia Británica, Canadá, recibió una condena penal y pasó casi dos meses en prisión entre 1996 y 1997 por sostener un cartel que citaba una frase de la Convención Americana sobre Derechos Humanos que expresa: “Toda persona tiene derecho a que se respete su vida. Este derecho estará protegido por la ley y, en general, desde el momento de la concepción”. Cabe mencionar que Demers realizó este acto en silencio, en la calle en una zona de censura frente a un centro abortista [1].

Demers fue condenado por su expresión pacífica y se le impuso la pena de dos años la cual estaba sujeta a la condición de no volver a esta zona que rodea el centro abortista. Al no recibir una reparación de la Corte Suprema canadiense, Demers presentó su caso a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos en 2004, la cual lo admitió en 2006. Sin embargo, a casi 20 años que pasó eso, dicho organismo aún no se ha pronunciado. ADF Internacional asumió el representar a Demers ante la falta de justicia oportuna [2]. 

Tomás Henríquez, abogado principal de este caso para ADF Internacional, expresó: “Todos los derechos humanos están en peligro cuando se ignora el derecho fundamental a la libertad de expresión” [3].

A casi 30 años del incidente, llama la atención el retraso de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos para pronunciarse en el caso de Demers. La libertad de expresión es un derecho fundamental protegido en el derecho internacional. Este caso invita a reflexionar sobre la sana convivencia en una sociedad plural.  Detengamos la propagación de la censura, la falta de aplicación de la justicia, y pidamos que los organismos que resguardan los derechos humanos, los hagan valer.

ConParticipación 

Fuentes: 

[1] https://adfinternational.org/newsroom

[2] Ibíd. 

[3] Ibíd.