¿Por qué el 2026 debe ser el año de la persona?

Vivimos tiempos marcados por la prisa, la urgencia, la polarización, la desconfianza, y a veces, la indiferencia. En muchas ocasiones observamos que las decisiones públicas y privadas suelen priorizar estructuras, intereses políticos y económicos, eficiencia técnica o resultados cuantificables, dejando en segundo plano lo más esencial: la dignidad y el bienestar de las personas.

En medio de todo esto, surge una necesidad profundamente humana: volver a poner a la persona al centro de todo.

Esto significa adoptar una forma de ver, decidir y actuar en donde cada ser humano, con su dignidad, condiciones de vida y retos, sea el eje. Se trata de un cambio de perspectiva que puede transformar políticas públicas, empresas, comunidades, familias y relaciones cotidianas para que se actúe siempre al servicio de la dignidad de la persona.

Por eso, en ConParticipación queremos dedicar este primer blog del 2026 a este tema, esperando que te inspires para ver la vida siembre bajo los lentes de “la persona al centro”. 

¿Qué significa poner a la persona al centro?

Poner a la persona al centro significa reconocer que la dignidad humana es el fundamento de toda decisión. No es individualismo, no es egoísmo, no es comodidad personal. Es una forma de ver al otro como persona y nunca como un instrumento o una estadística.

La persona posee diversas dimensiones y es importante contemplarlas todas al momento de actuar. Las enunciaremos y desglosaremos algunos de los aspectos que abarca cada una de ellas, sin agotarlos:

  • Dimensión física: salud, alimentación, vivienda, bienestar corporal.
  • Dimensión emocional: afectos, estabilidad, acompañamiento.
  • Dimensión social: familia, amigos, comunidad, redes de apoyo.
  • Dimensión económica: trabajo digno, ingresos justos, oportunidades reales.
  • Dimensión política: participación, derechos, libertades.
  • Dimensión espiritual: sentido de vida, valores, espiritualidad.

Pensar a la persona como un ser integral y completo, nos ayudará a que no se le vea de manera reduccionista y a que no se contemplen solo algunas de sus dimensiones. Así podremos tomar mejores decisiones para pensar en beneficio de cada persona y de la sociedad.

Poner a la persona al centro conlleva el reto de considerarla tanto a nivel individual como a nivel de comunidad. Es decir, en el aspecto individual nos referimos a personas con quienes interactuamos más de cerca en nuestro entorno inmediato, personas que conocemos y tratamos; en el aspecto comunitario nos referimos al entorno general, a las personas que no conocemos pero a quienes de igual manera, les impactan las decisiones que se toman. 

En lo cotidiano es respetar la fila, manejar con cortesía, tratar con dignidad a quien atiende en un negocio, dialogar sin ofender ante un desacuerdo. En lo macro es construir políticas públicas, leyes y programas cuyo objetivo no sea el control o el beneficio para el gobierno o la empresa, sino el bienestar de la persona.

La persona al centro en ejemplos concretos

Seguro Popular

Un ejemplo que nos puede ayudar para comprender la importancia de tomar decisiones colocando a la persona al centro es el caso del Seguro Popular. Este fue la principal política pública de protección social en materia de salud para personas sin seguridad social (IMSS o ISSSTE), desde 2003 hasta 2018. El objetivo del programa era disminuir el gasto de los hogares, reducir el riesgo de empobrecimiento por motivos de salud, y preservar la salud de las familias fomentando la atención preventiva y oportuna. En el 2018 el gobierno en turno, lo sustituyó por el INSABI (Instituto de Salud para el Bienestar). 

Este cambio generó incertidumbre y lamentablemente con el tiempo se documentó la falta de claridad para operar, el desabasto de medicinas y de cobertura uniforme, pues el Seguro Popular, si bien no era una institución perfecta, contaba con un catálogo nacional y un fondo de gastos catastróficos que permitía que las personas se pudieran atender en tiempo y forma. El INSABI no cuenta con ninguna de estas dos por lo que no hay “reglas” de operación [1].

Estancias infantiles

En 2007 se implementó el Programa de Estancias Infantiles por la SEDESOL (lo que era la Secretaría de Desarrollo Social) y consistía en proveer un servicio profesional, seguro y supervisado para niños de 1 a 4 años. Esto permitía el desarrollo económico de cientos de miles de familias, se beneficiaba especialmente a madres trabajadores y con un mayor impacto en madres solteras [2]. En el 2019 este programa se sustituyó por una transferencia directa de 1 600 pesos bimestrales [3], lo que provocó el cierre de más del 60 % de estos espacios en menos de dos años. Esta decisión generó una fuerte afectación social, pues la falta de espacios seguros para infantes trasladó la labor del cuidado a las familias, lo que ocasionó la reducción del ingreso económico familiar. Además, aumentó el uso de servicios privados no regulados o de cuidadores informales sin estándares de supervisión, encareció los costos y dejó a las familias con menos opciones seguras para el desarrollo infantil temprano.

Es muy probable que tanto el Seguro Popular como el Programa de Estancias Infantiles necesitaran diversas mejoras, sin embargo, ambos representaban políticas públicas con un impacto real en la vida de cientos de miles de personas. Su cancelación o sustitución por esquemas similares significó un retroceso en la calidad de vida de muchos mexicanos, pues en lugar de fortalecer y ampliar los programas existentes, se optó por un “borrón y cuenta nueva” que coincidió con el cambio de partido en el gobierno. Esto invita a reflexionar sobre cómo, en ocasiones, las decisiones públicas se toman pensando más en los intereses gubernamentales o partidistas que en el bienestar de las personas.

Retos del 2026

Imaginemos un México que verdaderamente pone a la persona al centro: una nación en donde la economía tiene rostro humano, con empleos dignos, condiciones laborales justas y tiempo suficiente para la familia. Un país con un sistema de salud accesible, preventivo y con trato digno; en donde existe seguridad y se protege la vida mediante la prevención comunitaria, la atención a víctimas y la reconstrucción del tejido social. Una educación integral que forme personas ciudadanas, no solo mano de obra, que fortaleczca la convivencia, los valores y la participación responsable.

Ese México es posible, y su construcción comienza en lo concreto, en las decisiones diarias de cada persona, comunidad e institución.

Propuestas prácticas: ¿cómo vivo bajo la óptica de la persona al centro”?

En lo personal

  • Respetar filas, manejar con cortesía.
  • Practicar la escucha activa, la paciencia, la gratitud.
  • Ceder el paso, ayudar sin esperar algo a cambio.
  • Ser puntual y respetar el tiempo de los demás.
  • Cuidar el lenguaje: hablar con respeto, incluso en desacuerdo.
  • Reconocer errores y ofrecer disculpas sinceras.
  • Realizar pequeños actos de servicio cotidianos (sostener la puerta, ayudar a alguien cargado, etc.).

En la familia

  • Crear vínculos reales, estar presente para quien te necesita.
  • Educar para la solidaridad y la empatía.
  • Establecer momentos diarios de conversación sin dispositivos.
  • Practicar la corresponsabilidad en el hogar: fomentar que todos colaboren según su capacidad.
  • Enseñar con el ejemplo: respeto, servicio, honestidad.
  • Fomentar celebraciones familiares y tradiciones que construyan identidad.

En la comunidad

  • Conocer a los vecinos.
  • Apoyar el comercio local y los proyectos comunitarios.
  • Ser parte de la solución: reportar fallas, proponer mejoras, cooperar en iniciativas.
  • Cuidar los espacios públicos (no tirar basura, no dañar inmuebles, etc).
  • Promover una cultura de paz: mediar conflictos, evitar chismes, construir confianza.

En lo social y político

  • Exigir políticas basadas en la dignidad.
  • Informarse, participar, votar, dialogar.
  • Evaluar nuestras posturas con la pregunta clave: “¿Esto pone a la persona al centro?”.
  • Exigir transparencia y rendición de cuentas a autoridades.
  • Conversar con apertura, sin descalificar a quien piensa distinto.

Una invitación de ConParticipación

En este 2026, ConParticipación te invita a sumar a tus propósitos de inicio de año una actitud y una determinación renovadas para mirar todo desde el enfoque de la persona al centro. Con pequeñas acciones podemos transformar significativamente la vida de quienes nos rodean. Ya seas dueño de una empresa, responsable de un equipo de trabajo, padre o madre de familia, líder social o alguien comprometido con la política, este es el momento de hacer que todo lo que está en tus manos contribuya al bienestar de los demás.

Conparticipación

[1] https://link.springer.com/article/10.1186/s12913-025-13673-x

[2] https://siteal.iiep.unesco.org/sites/default/files/sit_investigacion_pdf/2097.pdf página 16.

[3] https://www.eleconomista.com.mx/politica/Al-cancelar-estancias-se-vulneraron-derechos-CNDH-20190610-0133.html